lunes, 14 de junio de 2010

Capítulo 68

Como ha sido un día un poco feo, porque no se me han dado muy bien las cosas, a pesar de la comida, que ha sido divertida, y el queso, que ha sido estupendo :D, voy a aprovechar y a poner dos cosas muy distintas.

La primera, un texto aparentemente sin mucho sentido, pero que a la vez es tan obvio... el capítulo 68 de uno de mis libros preferidos (probablemente mi preferido, de hecho).
Este textillo me recuerda un montón a cuando jugaba con mi amiga María, hace algunos años, a encontrar palabras bonitas, como libélula y arpegio, y palabras feas como lumbago, desagüe o raspón, sólo por cómo sonaban.

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Es Julio Cortázar, Rayuela, por cierto.


Lo otro es incluso más guay! Emilio toca el 25 en la escuela y nos lo anuncia con este video, que ha sido una de las mejores cosas de este lunes!



que os sean leves estos días!

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